Por Nicolás Ferrera

Sentimiento latinoamericano

“Una de las cosas que perdimos en Caseros, fue la costumbre de escribir y pensar como latinoamericanos. Bolívar, San Martín, Artigas, Moreno, Monteagudo, Rosas, etc. todos escribían y opinaban como americanos. Después de la caída de Rosas eso se terminó: como semicolonias, los países perdieron ese sentido americano.”
John William Cooke

jueves, 20 de septiembre de 2012

Poesía de Claudio De Acha


Claudio De Acha fue uno de los militanes juveniles secuestrados, torturados y desaparecidos el 16 de septiembre de 1976, por la dictadura militar durante la llamada "Noche de los Lápices".

A continuación, reproducimos una poesía escrita por él mismo en octubre de 1973, cuano tenía 15 años.

Las bombas caen como han caído pétalos de margaritas deshojadas,
sobre Corea, Vietnam, Laos y Camboya ayer cayeron.
Hoy caen en Israel, Egipto y Siria, pero ellas no se acaban.
Mañana caeran en Perú, Argentina, China, Cuba o sobre suelo congoleño.
Pero siempre, siempre esas bombas matarán miles y miles de vidas humanas
y siempre serán arrojadas desde lo alto por águilas de filosas garras.

Esas garras, además, se han clavado
con extramada fuerza
en muchos territorios latinoamericanos,
Uruguay, Bolivia, Brasil, Paraguay y en la patria chilena.
Ahora al ver nuestros hermanos morir y sufrir,
más que nunca esas garras debemos cortar y destruir.


Claudio De Acha (1973)


domingo, 26 de agosto de 2012

El héroe colectivo


Aquella mañana del 27 de octubre de 2010, Carlos se prestaba a desayunar tranquilamente en su casa –como lo hacía siempre- en compañía de su esposa Rocío, una mujer de 46 años que había quedado efectiva como portera de una escuelita del barrio, y acompañaba al matrimonio Chichi, el perro de la familia. Horas antes de sentarse a disfrutar de unos mates calentitos con la “patrona” –como gustaba llamar Carlos a su esposa cuando estaba de buen humor- había llegado del baile su hijo Agustín de 22 años, quien sin hacer ningún ruido fue encarando para su habitación directo a dormir.

El sol entraba por las cuatro ventanas que daban al pequeño patio poblado de variadas plantas de diversos colores, hojas y flores que perfumaban la casa entera, ubicada en el barrio La Tablada, en la zona sur de Rosario; Carlos y Rocío asistían a aquel espectáculo cotidiano, tan sencillo pero revelador, desde hace 23 años, cuando se casaron y pudieron realizar el sueño de tener la casa propia. En aquel entonces, en pleno inicio de la década menemista, el país vivió años de privatizaciones y políticas de vaciamiento del Estado que culminaron con miles de personas desocupadas, y Carlos lo sabía muy bien, ya que él fue uno más en el continuado desfile de trabajadores expulsados de sus puestos de trabajo.

A las diez y media de la mañana de ese miércoles sintoniza Crónica –como lo hacía siempre- y se entera que Néstor Kirchner había muerto. La placa negra que tenia frente a sus ojos era intimidante e impactante, en aquel momento cualquier palabra que se diga estaba de más; no daba tiempo a asimilar el golpe y la tristeza invadía el alma de manera tal que quemaba en la piel. Los ojos saltones de su mujer eran dos océanos, las lágrimas no paraban de caer sobre el mantel blanco que habían puesto sobre su mesa esa mañana para esperar al censista de la mejor manera posible.

En ese momento, la incertidumbre ganó terreno sobre Carlos y todo lo que lo rodeaba: su familia, sus compañeros de trabajo, los vecinos, el club de barrio, los jóvenes, el resto de los trabajadores, en fin, todos aquellos a los que él consideraba compañeros. La palabra “compañero” significaba para el hombre un punto de encuentro y asimilación con otros que compartían los mismos lugares de participación y de realización diaria. De todos modos, con esa gran cantidad de significados que daban sentido a su existencia, Carlos se encontraba solo, sumido en un profundo dolor.

  La transición del mediodía a la noche fue una larga carrera de llantos, puteadas , memoria y lamentos. Su hijo Agustín –que militaba políticamente- les había contado a sus padres que se iba al Monumento para encontrarse con sus compañeros; “yo voy”, dijo Carlos sin dudarlo ni un segundo, se puso de pie, beso a Rocío y se fue con su hijo.

Al llegar encontró el Monumento a la Bandera colmado de norte a sur, de este a oeste, adornado con banderas que no paraban de agitarse, personas que coreaban a viva voz “Yo soy argentino, soy soldado del pingüino”, grito de guerra que desprendía el pueblo concentrado y se apoderaba del mítico lugar. Carlos apreció todo esto, lo guardo en su retina y en su corazón como un tesoro, era lo que daba sentido a su vida, era parte del héroe colectivo que estaba naciendo: todo el dolor que lo había abrumado desde el conocimiento de la muerte del ex Presidente Néstor Kirchner ahora se tornaba en un fuego incontenible, lleno de fuerzas para “bancar lo que venga”, como gustaba decir a este viejo laburante de la zona sur de Rosario.

Esa noche fue reveladora para Carlos y para los miles que se concentraron en el Monumento: compartieron el dolor por la partida del hombre que les había devuelto la esperanza de creer en la política, en que un país mejor era posible y que había reinsertado en la discusión económica los intereses de la clase trabajadora por sobre todas las cosas. Observó las caras de los jóvenes que lo rodeaban y encontró todas las respuestas a la incertidumbre que lo había desanimado durante el día: aquella respuesta se llamaba militancia.

sábado, 5 de mayo de 2012

Oración de los fieles

Por Nicolás Ferrera

I

Malditas las escuelas que se imponen desde la Santa Objetividad,

malditas las lágrimas que bajan a mansalva, sin vergüenza, desde los ojos de niños tristes

abatidos, mutilados, hambrientos, sedientos, en cualquier lugar de este maldito mundo,

maldita la injusticia sin nombre y apellido, maldito el atajo del sentimiento de culpa,

maldita la vida que esconde muerte, que todo lo vuelve maldito, anestesiado, calculado,

maldita la esquina donde se esconden los asesinos, los masacradores, los fusiladores,

maldita la policia, maldito el represor, maldita la iglesia, maldita la gente que los bendice,

maldito el laberinto de Borges, maldito el túnel de Sábato, maldito los fueguitos de Cortázar.

II

Malditos los conquistadores europeos, la colonización, la pólvora y los espejos de colores,

malditas las monarquías, malditos los feudos, maldita la esclavitud, maldito el despojo.

III

Malditos los que robaron e impusieron la religión a fuerza de espada y caballo,

maldito el Papa, maldito los sacerdotes que callaron, malditos los sables de coroneles

que se volvieron contra su pueblo, contra la Nación que habían jurado defender.

Malditos los que aplaudian desde una torre de marfil, impolutos, la caida de

gobiernos populares, de presidentes elegidos por la mayoría, de la esperanza de todos.

Malditas las bombas en Plaza de Mayo del 16 de junio de 1955, maldito aquel Cristo Vence

lleno de plomo, lleno de miseria, asesinos desde la impunidad de los cielos,

del puto cielo del Señor de los Cielos, del que todo lo ve, de su santidad divina.

IV

Malditos los policías que mataron a Juan Ingalinella, maldita la tortura,

maldita la picana, maldita la desaparición, maldito aquel día.

V

Malditas las señoras de la clase alta, malditas las viejas oligarcas de la aristocracia argentina,

que con sus conchas bienaventuradas y santas parieron a los asesinos del pueblo.

VI

Malditos los señores del Jockey Club, malditos los justificadores del crimen,

malditos los que piden mano dura, malditos los que piden pena de muerte,

malditos los que leen y escuchan a Grondona, malditos los que le creen cada palabra,

malditos los que sueñan con las epopeyas de Aldo Rico o Baby Etchecopar.

VII

Malditos los que escribieron "viva el cáncer", malditos los que secuestraron el cuerpo de Evita,

malditos los que festejaron la caida de Perón, malditos los que abrazaron y besaron a Rojas y Aramburu,

malditos los que se echaron a los pies de Onganía, malditos los que chuparon la teta genocida.

Malditos los Neustadt y los Lanata, los Majul y los Bonelli, malditos los Santo Biasatti y los Santos Medios,

que día a día regurgitan la realidad sobre nuestro plato, sobre nuestra existencia cada vez más maldita.

Malditos los Videla, Agosti, Massera, Martínez de Hoz, Alsogaray, Bunge y Born, Fortabat,

maldito el Clarín que sonaba en el ejercito asesino, maldita la tortura para tener poder.

Maldito el sistema, maldito el miedo de tener que padecer la cárcel, la persecución.

VIII

Malditos los que bendicieron armas, malditos los que callaron y asintieron la desaparición de miles,

malditos los que limpiaban el alma de los genocidas, maldita la copa del mundo que ganamos,

maldita la muerte de Perón, maldito el que apuntó y mató al Che en Bolivia.

Malditos los que abandonen el camino de la revolución, malditos los que no luchen por ella.

IX

Malditos los fusiladores, maldita la picana, malditos los vuelos de la muerte,

malditos los que cantaban sin problemas, malditos los que actuaban sin censura,

malditos los traidores, malditos los entregadores, malditos los que transaron

con las dictaduras, desde cualquier posición, y más malditos si fueron sindicalistas.

Maldito el odio de clase alta, maldita la oligarquia, maldita las cacerolas,

maldito Pinochet, traidor chileno, maldito el final de Salvador Allende.

Maldito sea el plan Cóndor, desde las malditas oficinas yankis,

malditas las botas que pisaron America Latina matando a millones de hermanos.

X

Maldito Ménem, maldito Cavallo, maldita la corrupción, maldita la privatización,

maldito el saqueo del Estado, maldita la locura menemista, maldita la noche neoliberal,

malditos los indultos, malditos cierres de fábricas, maldita venta de armas,

maldito De La Rua, doblemente maldito Cavallo, maldito progresismo argentino,

maldito 19 y 20 de diciembre de 2001, malditos 5 Presidentes,

maldito Consenso de Washington, malditas relaciones carnales.

XI

Malditas las estrofas sin sentido, malditos los libros escritos para el best seller,

maldito el nuevo periodismo, maldito el viejo periodismo y maldito el periodismo,

maldito García Márquez, maldito Vargas Llosa, malditas tintas del status quo,

malditos los cipayos que ven en lo extranjero la civilización de una humanidad maldita,

malditos los que repiten, malditos los que copian, malditos los que no maldigan.

Malditos los que se acorralan en la mentira, malditos los que canten sin pasión.

Malditas las horas de contemplanción hacia la nada, maldita la filosofía que no busque la liberación

maldita la política que no sirva para la liberación y malditos los que no luchen por ser libres.

XII

Malditos los que festejaron la muerte de Néstor, malditos los que insultaron a Cristina

malditos los misóginos, malditos los cuervos, malditos los chupasangre,

que salieron con cacerolas, que derrocharon leche al costado de la ruta de los piquetes de la abundancia,

malditos los grandes terratenientes, malditas las 4x4 que antes fueron tanques de guerra,

maldito el Monumento a la Bandera de la aristocracia, malditos los golpistas, malditos los gorilas,

malditas las damas patricias que se relamían, que añoraban a los tiempos oscuros de la dictadura,

malditos los que desfilaron junto a la Mesa de Enlace, maldita la Fundación Libertad,

maldita la Bolsa de Comercio, maldito el MST, maldito el PCR, maldita la izquierda cipaya.

XIII

Maldito el PRO, maldito Macri, maldito Scioli, maldito Insfrán, maldito Gioja, maldito Sobisch,

maldito los que reprimen, malditos los que mataron a Cristian Ferreyra,

malditos los que dispararon contra Mariano Ferreyra, malditos las patotas de la muerte.

Maldito el ingenio Ledesma, maldito los que explotan, malditos los que no hacen nada contra ello.

Malditos los Del Sel, malditos los Olmedo, malditos los Barrionuevo, malditos los Duhalde.

Malditos los que prepararon los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.

Malditos los pibes que mueren por la droga, malditos los que comercializan,

malditos los narcotraficantes, maldita la connivencia policial, política y judicial.

XIV

Malditos los que no crean en la fuerza de las mayorías, malditos los que apunten

sus cañones contra el pueblo argentino, malditos los que apoyen todo eso.

XV

Malditos los que no busquen otra salida, malditos los que duden y callen,

malditos los que no sientan como propia cada injusticia en este maldito mundo.

domingo, 7 de agosto de 2011

"Inga"




Introducción

¿Que será lo que moviliza a los hombres a encontrar en lo más profundo de su ser la valentía necesaria para desafiar al orden establecido? ¿Donde se encontrará la fibra más íntima, sincera y desprendida de los seres humanos que los llena de convicciones inquebrantables y los guían hasta dejar la vida por un ideal? ¿Por que aquellos individuos, envueltos en una llamarada de fuego, levantan las banderas de la revolución, de la inclusión social, de la militancia, de la autogestión y del trabajo digno?. Las preguntas podrían llegar a multiplicarse hasta llegar a ser millones de inquietudes y lo lamentable sería no encontrar siquiera un intento de respuesta a tanto torbellino de cuestiones. Sin embargo, las mismas son necesarias para poder comprender, con más sensibilidad, la importancia de los actos heroicos de todo hombre, de todo ser humano, de todo individuo que se atreva a transformar su impulsa de curiosidad en un vendaval de ideas, para consolidar un ideario crítico, solidario, revolucionario y, por sobre todas las cosas, práctico.

Porque, sin lugar a dudas, pueden darse dos posibilidades: realizar buenas teorías, completas, perfectas, calcadas del mejor plan de operaciones que jamás haya existido, pensadas en ámbitos confortables pero, al querer establecer un criterio aplicable, fracasan rotundamente por su determinismo mecanicista; por otro lado, se encuentra aquella teoría que es llevada a la práctica comprendiendo porque se lucha (cual es el objetivo), dejando atrás la caracterización de “individuo” para transformarse en un “colectivo de personas”, guiadas por ideales firmes -o al menos se piensan firmes- , donde construir y sentar las bases de la militancia y el compañerismo, como si fueran volcanes de pasión incontenibles.

I

Todo eso se cruzó seguramente por la cabeza de Juan Ingalinella aquella madrugada del 17 de Junio de 1955, en la celda de la Jefatura de Policía, entidad que para ese entonces ya contaba con incalculables denuncias realizadas, entre otros, por el propio Ingalinella. Sin embargo, se encontraba allí, en el pozo más hondo, oscuro y tenebroso que conocía a la perfección, ya que anteriormente había sido encarcelado varias veces desde que comenzó su militancia universitaria, donde se topó por primera vez con las ideas de Karl Marx y Friedrich Engels, quienes constituirían un camino de ida para este hombre, que presentía una noche inusual.

De todos modos, no se encontraba solo: a su lado estaba Yaco Trumper -su cuñado-, que era su compañero más cercano por tratarse de un familiar; también estaba el Flaco Gomez, un tipo alto, bastante tosco y un laburante incansable, que hablaba en voz alta con otro de los presentes -el gringo Dipp- a quién le decía : “que paradoja del destino, sufrimos la proscripción, las detenciones que este gobierno populista propone y sin embargo estamos acá, presos, cagados de frío e incomunicados por salir a respaldar a Perón y repudiar las bombas de la Marina”. El “gringo” quedó callado.

Ingalinella se sentía muy cansado, abatido por el largo día; se había levantado a las 5 de la mañana como siempre lo hacia, acompañado de su inseparable esposa Rosa Trumper, un mujer sencilla, sin mucho misterio, y que en estos momentos seguramente estaría moviendo cielo y tierra para encontrarlo, como en las veces anteriores en que cayó preso. Durante esas mañanas de amor y convivencia con Rosa (quién era docente pero fue cesanteada por no firmar la afiliación al peronismo), el calor del hogar y su rol de marido daba paso al prestigioso Doctor Ingalinella, como era conocido en distintos hospitales y sanatorios de la ciudad, lugares en los que había conocido la desidia y el fracaso, encontrándose cara a cara con la pobreza.

Fueron justamente aquellas convicciones e ideales de solidaridad que había constituido durante su adolescencia y maduración política, cargado además de una fuerte vocación de servicio, las que llevaron a “Inga” -como era llamado en el seno más íntimo de la militancia- a poner un consultorio en su propia casa. Niños, mujeres, abuelos y hombres desfilaban tarde y noche por la humilde morada de Saavedra 667, en el Barrio La Tablada, al sur de la ciudad. Juan lo hacía de puro corazón, sin esperar nada a cambio, más allá de una sonrisa o un gesto amistoso.

Sin embargo, la mañana del 16 de Junio ya no sería recordada como un día de rutina para Ingalinella, ni tampoco para el pueblo argentino.

II

En un alto en el trabajo, el Doctor sintoniza la radio y allí se entera que aviones de la Marina habían bombardeado la Plaza de Mayo, sin importar que hubiese personas transitandola. De norte a sur, de este a oeste, las bombas caían con la bendición del cielo y con la impunidad de ser anónimas, pero no por eso menos culpables, no por eso menos injustas, no por eso menos genocidas; es que detrás de esas bombas que estallan contra el asfalto pisado por el pueblo, aquel que el 17 octubre de 1945 había ido a recibir al único hombre que les había devuelto la dignidad, que los había hecho sentir parte de la historia de la humanidad, y que depositaban en su líder un futuro de conquistas sociales y felicidad, que no era poco para ese entonces, se encontraban hombres, de piel y hueso, con corazón -al menos eso creemos-, que también formaban parte de la mítica Plaza, pero esta vez la historia era distinta.

Aquel líder de los trabajadores argentinos, que había vencido en las elecciones de 1945 derrotando al aparato sistemático de agravios impulsados por la embajada norteamericana (con Spruille Braden a la cabeza) y con los socios locales del imperio -la oligarquía terrateniente y los partidos opositores-, donde se consolidaba un fenómeno político antipopular conocido como la “Unión Democrática”, que el Partido Comunista había sido partícipe.
Juan Ingalinella se había reprochado el haber formado parte de un conglomerado tan disimil en la teoría pero que encajaba perfectamente en el objetivo final, que era la derrota electoral de Juan Domingo Perón. En las constantes reuniones del Órgano Central del PC se hacía una autocrítica por haber apoyado al cipayismo traidor. Algunos lo entendían así, alejados del mecanicismo soviético y a pesar de padecer las incesantes persecuciones, detenciones y proscripciones a las que el partido y sus militantes eran sometidos.

Pero la historia tiene estas cosas; la vida del ser humano no es perfecta, las contradicciones son nuestro denominador común. Sin embargo, aquella mañana del 16 de Junio, aquel maldito día, abriría un tajo de violencia, de la peor violencia criminal que haya existido en nuestro país: comenzaba un largo, lento y agonizante sufrimiento que culminaría el la madrugada del 24 de Marzo de 1976.

Como será de paradójica la historia que los “guardias del status quo”, esos cuervos del ejercito, muestran sus garras por las noches, o atacan cobardemente al pueblo desde el aire, con bombas pintadas con una cruz y debajo una “V” simbolizando el lema “Cristo Vence”; el país del modelo agroexportador se había transformado en “una casta de sindicatos donde se llenaba de obreros politizados”; era la vieja “barbarie” que arremetía contra la “civilización sarmientina”. ¿Que era todo eso? ¿Como un pobre, un desamparado, un cabecita negra, debía transformarse en un sujeto político y más aún, en poseer derechos? Esta era la lógica de los terratenientes, de toda esa calaña chacarera que se creían la raza pura, la más apta para gobernar, de los chupacirios profesionales. Ya habia sido suficiente populismo por el momento, basta de “descamisados”, basta de homenajear a Eva Perón, esa actriz frustrada y trepadora. ¿Como se atreve esa mujer a ser más importante que las damas de la patria oligarca? Repito, aquella lógica de odio antiperonista nubló a gran parte de los partidos opositores y a las clases de privilegio, a veces por egoísmo y recelo, otras por racismo y venganza.

El peronismo era, como dijo John William Cooke, “el hecho maldito del país burgués”, y vaya que tenía razón. Esas bombas que teñían el cemento de muerte no era más que el reflejo de la utilización extrema de la violencia y el fiel esquema del golpismo gorila. Algunos tardaron años en comprenderlo y otros, lamentablemente, todavía no lo han entendido.

III

En la fría celda de la Jefatura se encontraba inamovible Juan Ingalinella, recordando cada momento que lo había llevado en su recorrido personal hacia aquel agujero negro que esa noche oficiaba de cárcel. Al enterarse del bombardeo, se ordenó una reunión en una de las casas de seguridad que tenía el partido, que en otras oportunidades había servido como resguardo de cientos de compañeros comunistas que le “gambeteaban” a las persecuciones policiales, y allí se decidió imprimir un volante para repudiar el atentado golpista.

Que nivel de salvajismo. Que desprecio por la vida humana detentaron tanto tiempo en silencio y desde sus claustros aquellos que se llenaban la boca con la misericordia de Dios, que debajo de sus oscuras sotanas escondían la muerte, la complicidad y la tortura. Hoy la Fe y el perdón eran borrados de un plumazo, o mejor dicho, de un balazo en el pecho de la democracia, una democracia que todavía sigue padeciendo hemorragias hasta que el último genocida o cómplice este en la cárcel.

Pero en la “helada celda” también ha habido hombres buenos, que pelearon por un ideal, e Ingalinella fue uno de ellos. Ahí se encontraba, solo. Sus compañeros habían sido trasladados hacia las afueras de la Jefatura -o al menos eso se creía-, pero ¿Como estar seguro? ¿Por que sus camaradas habían sido liberados y él aún permanecía detenido, incomunicado y sin sentir el perfume de su mujer? Basta de preguntas -se dijo a sí mismo-, cerró los ojos y terminó de recordar como había sido esa tarde, la que iba a marcar el inicio de una violencia inaudita en la historia del país y la dejaría astillada para siempre.

Aquel panfleto con la firma del Partido Comunista había sido su pase de detención, una constante en la vida política de Inga; allí, pensativo y meditabundo, con el sudor en la frente y el cansancio de tantas horas de encarcelamiento, siente que se está cometiendo una injusticia: era injusta la idea de país exclusivo que pretendía la oligarquía que el combatía; era injusto el padecimiento de los pobres, a los que atendía sabiendo que eran la esperanza del futuro de la patria; eran injustas las bombas cobardes que prendían fuego la vida; era injusto estar detenido por cumplir con su rol de militante comunista.

La celda se abría de par en par, frente al médico se encontraban sus brazos ejecutores, su “tribunal”, que venía a sumar una nueva injusticia para volver al “país de la injusticia”. El primero en ingresar fue Francisco Lozón, el encargado de realizar los interrogatorios a los militantes detenidos, tenerlos cara a cara para terminar de una vez con el “fantasma que rondaba en Europa” y que poseía un manifiesto comprometido y valiente, a cara destapada y sin lanzar bombas desde las alturas.

Lozón no era fisicamente el estereotipo de policía que conocemos: tenía pelo corto, lucia prolijo, sin bigote, dotado de una estampa de hombre de bien. Allí, frente a sus ojos, tenía a los que odiaba con tanto empeño: no le alcanzaban las horas del día para odiar más. El resto de los justicieros anticomunistas de aquella noche fueron Félix Monzón (Comisario) Santos Barrera (Subcomisario), Fortunato Desimone (Subcomisario), Arturo Lleonart (Oficial), Ricardo Rey (Oficial), Héctor Godoy (Oficial) y Rogelio Tixe (Oficial), y fue este último quién rompió el pacto de silencio que se habían jurado respetar hasta que los metros de tierra tapen sus respectivas tumbas, declarando como fue el asesinato de Juan Ingalinella de la siguiente manera: “Lozón ordenó al doctor Ingalinella que se desnudara, luego de lo cual le ordenó que se acostara sobre una mesa (…) Le expresó que quería el fichero del partido y el mimeógrafo que se utilizaba para hacer los volantes. Ingalinella no contestó ninguna palabra, entonces Lozón le pasó la picana eléctrica por el cuerpo”.

Juan Ingalinella no soportó la tortura y falleció en el acto, sufriendo un paro al corazón, una paradoja más, aquel músculo que lo había guiado por su vida y le decía como actuar ante cada circunstancia: cuando se enamoró de Rosa, cuando militaba, cuando ejercía como profesional, cuando había que poner el pecho a lo que venga, se quedaba ahí, en la mesa, delante de sus ejecutores de la injusticia, quienes demostraron ser más cobardes aún y hacer desaparecer su cuerpo, como queriendo borrar el desastre, la brutalidad que habían cometido. Inga se transformaba en bandera, en estandarte, en lucha constante, y se reproducía en un grito a voces que exigen basta de injusticias.

sábado, 29 de enero de 2011

Las razones del tiempo

Por Nicolás Ferrera

Es extraño, es demasiado extraño que todo empiece a tener sentido después de tres, cuatro o cinco años (tal vez fueron más años, pero no tiene importancia, es demasiado tiempo de todas formas) de la primera vez que te vi. Me acuerdo de tu mirada descreída, en la puerta del salón de clases al que ibas, en el piso de abajo. Golpeo la puerta -no estoy del todo seguro, era muy cobarde para hacerlo- sin embargo saliste vos, tan rubia y tan chiquita - fue lo primero que note en un principio-; caminamos hacia la biblioteca para "conocernos mejor", pero de un modo menos íntimo, mejor dicho, la excusa de armar un centro de estudiantes en la secundaria no tenia mucho sentido en una escuela que no tenia mayores problemas, sin embargo, vos llenaste esa falta de sentido, y sin decir ni una palabra. En esa entrevista no dijiste una palabra, pero fue suficiente para que seas la única cara que recuerde -hasta el día de hoy- y me causa mucha gracia.

La entrevista llegaba a su fin, pero algo comenzaba en mi. Una sensación profundamente primaveral sentí por todo el cuerpo, si hasta las flores del patio de la escuela tenían otro aroma, tan suave e intrigante como vos. Recuerdo haber comentado con otro compañero esa primera impresión que causaste en mí, reímos un rato -cargadas van, cargadas vienen- pero después todo se fue acomodando. Vaya, si que me gustabas, y mucho. Pero, ¿Que podía hacer para que lo notaras? ¿Como podría hacértelo saber?

Busqué todas las maneras ingeniosas para impresionarte: pero no, luego de la entrevista no te vi más. Todo parecía que se había disipado, me preguntaba si serias real, hacia varios días que no te veía en la escuela. Entonces, una tarde, luego de terminar la tarea, empecé a escribirte una carta. Si, como leyeron, una carta, de puño y letra, nada de msn, nada de chat, nada de facebook. Una simple y sencilla carta de pocos párrafos, donde me presentaba, le comentaba quien era -solo nos habiamos visto una vez para ese entonces, pero sin cruzar palabra alguna- ¿Habré sido lo suficientemente caballero con esa carta, o pensaría que era un loquito?. No lo sé, nunca se lo pregunté y nunca me lo pregunte tampoco, de lo único que sabia era que ese pedazo de papel era lo más lindo que había escrito en toda mi vida, porque perseguía un fin que para ese entonces, solo era posible en películas.

Era muy chico, tenia 16 años, sin experiencia en casi nada, podría decirse que todo se resumía a ese hecho tan importante: entregarle la carta a esa rubia y chiquita de 14 años que iba a mi escuela. Fue en un recreo cuando tomé el valor de entregar esa carta -hacia varios días que la tenía guardada en la mochila-; sin embargo, a último momento hubo un cambio de planes. Si, me quise hacer el misterioso -tal vez era miedo- y le dije a un amigo que le entregara la carta por mí; si, como leyeron, delegue mi trabajo a otra persona. Creo que le dije algo así para convencerlo: "llevale la carta y entregasela, pregunta por ella, y dásela. No puedo llevársela porque tengo reunión del centro de estudiantes". Mentira, posiblemente estabas atemorizado Nicolás.

De todas formas, la carta llegó a destino, ella la recibió en sus manos, tal vez temblorosas, tal vez esperándola, eso nunca lo sabré porque no estuve en ese momento. Ahora que lo pienso, no hubiese tenido sentido estar presente cuando le entregaba la carta que escribí, ya que, teniéndola cara a cara lo más pertinente hubiera sido hablar, confesarle que me había volado la cabeza, ¿entonces que hacia con la carta? No es necesario que contesten...

Después de la carta que fue entregada un viernes, estuve todo el fin de semana pensando en como hablarte, cara a cara, sin alguien en el medio. Vos y yo. Tan cursi y tan necesario; vos y yo. El lunes llegó, hacia frío, era fines de agosto. Sonó el timbre del recreo, me anunciaba que no podía perder más tiempo, tenía que ser ahora. Seguramente habré respirado, repasando mentalmente que tenia que hacer, como actuar; baje las escaleras, la puerta de tu salón estaba abierta, hice unos pasos y todos miraron. La mayoría había salido al recreo, y yo con una voz temblorosa pregunté: Sofía está?. A ver, como podría haber preguntado tal imbecilidad, cuando la estaba viendo, tan chiquita y rubia, detrás de unos pupitres escritos. Después de eso, te levantaste y caminaste hacia mí, y luego de eso no recuerdo nada de lo que sucedió en el salón, pero salimos al patio y hablamos mejor. Te conté quien era, te hice preguntas, me preguntaste que es lo que pretendía para los dos. Respondí sin vueltas, créeme, que la respuesta que te dí fue sin vueltas.

En aquel recreo corto acordamos encontrarnos para salir, me pasaste tu mail y tu teléfono, quedé en llamarte para arreglar. Fue así, una semana después salimos por primera vez, y todo fue muy raro, pero especial. Cada segundo puesto en esa conquista eterna -como debe ser la lucha por el amor- no lo olvidaré jamás. Jamás podre olvidar cada intento, cada mirada, cada salida, cada charla. Ese año podré contabilizarlo en pequeñas imagenes de vos y yo, por más cursi que suene. La vida nos va llevando por distintos carriles a todos, y no se si esta bien o mal, pero no podrá borrar esos momentos. Hoy me acordé de eso y me puso contento, cosas así nos hace pensar cuanto hemos madurado, como cambian nuestras vidas, como todo se modifica alrededor, y hay que responder de la mejor manera a esos cambios.

Fuiste el inicio significativo de ese cambio, seis años después recuerdo a esa rubia chiquita de 14 años y ese chico cobarde de 16 y me pregunto adonde habrán ido a parar. Espero que sigan juntos, en algún rincón, en algún lugar del tiempo, perdidos en el flash de las imágenes que nos acompañaban por aquel entonces. Aprendí el valor del tiempo; comprendí que no hay mejor tiempo que el que nunca se va, que reafirma nuestro presente, y que mucho tiene que ver con nuestro futuro. El tiempo puede llevarnos como una ola, por donde quiere, por donde nosotros queremos y por donde no queremos también. Esos chicos tan tímidos están en algún lugar sin tiempo, en un cuadro pintado por vos, como solo vos sabes hacerlo y con el talento artístico que te caracteriza, usando el arcoiris como paleta de colores, tan infiníto y precioso como ese momento hace seis años.

domingo, 2 de enero de 2011

MujeRevolución


(Por Nicolás Ferrera)

Cuando veo tu sonrisa, el mundo es otra cosa, no hace falta que hagas nada para cambiarlo. Permaneces callada y lo dices todo, porque tenés el poder de transformar lo que te rodea, las cosas, los pensamientos, las ideas, el lugar donde vivis, la forma de relacionarte con los demás con solo mirar a los ojos. Esos ojos que son las estrellas de mi cielo, mi anhelo infinito.

Con tus manos pintas un mundo mejor, mucho mejor del que tenemos, en el que vivimos y en el que nos conocimos, lleno de sus cosas buenas y malas; estaré eternamente agradecido por pincelar ese cosmos multicolor con tu belleza. Modificaste ese espacio y una gran parte de mi: hiciste que solidaridad rimara con amor; me enseñaste que para tener fe no hay que tener un Dios, que solo basta con caminar al lado del otro, construyendo un universo tangible; me contaste tus secretos mucho antes de decirme hola, y te agradezco por todo eso.

Recuerdo los momentos compartidos como la esperanza de tener esa oportunidad de decirte todo esto, quizas por alguna razón no pude decirlo antes, pero nunca es tarde, eso también lo aprendí de vos. Me enseñaste varias cosas y sin necesidad de repetirlas una y otra vez, pues nuestro lenguaje preferido son las miradas inocentes y llenas de amor, de ese amor incondicional que derramas en cantidad y sin mezquindad.

Quiza en este mundo no lleguemos a tener todas las cosas que queremos, porque sería demasiado facil el tenerlo todo,sin embargo, estar incompleto es lo que me mantiene en vilo y en la pelea de tu amor, sin medida, sin razón, sin condición, que me introduce en una aventura infinita tan hermosa como vos.

sábado, 1 de enero de 2011

Obrigação


(Por Nicolás Ferrera)

La decadencia de las cosas cotidianas ha vinculado mi pasado con una nueva década que comienza (la del 2011). En el preciso momento en que eran las 24, la última hora del viejo año y la nueva del nuevo -valga la redundancia- automáticamente hice ese cambio témporo-espacial. Ese instante de lucidez fue el detonante de un anhelo que tengo desde hace tiempo: dejemonos de perder el tiempo y apoyemos este maravilloso proceso a nivel continental de la Patria Grande, un socialismo del Siglo XXI como le gusta decir al compañero Hugo Chavez. Entiéndase bien: solo podremos lograrlo si mantenemos la unión latinoamericana, la soberanía económica en cada región del continente -que será lograda a través de cambios progresivos, pero fuertes-, dando un fuerte impulso a la cultura de cada país; cada manifestación artística es la creación del pueblo, su autogestión, su fuerza de voluntad, sus pequeñas batallas diarias contra el discurso hegemónico mediático y las acciones reaccionarias de las corporaciones.

Solo podremos lograrlo si en cada espacio de este hermoso paraíso latinoamericano se reproduce la justicia y se fortalece la memoria. No hay otra manera de alcanzar este punto que no sea mediante el juicio y castigo a cada uno de los genocidas responsables de la desaparición de miles y miles de hermanos en cada rincón de esta Patria Grande. En Argentina este proceso comenzó en 2003, bajo la Presidencia de Néstor Kirchner, y actualmente continuado por Cristina Fernandez de Kirchner. No debería existir motivo alguno que evite el enjuiciamiento a los militares represores de los años 70 en todo el continente, ya que fueron los ejecutores de un plan cuidadosamente diseñado en las sombrías oficinas del Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos que puso fin a los gobiernos democráticos latinoamericanos e impuso a la más cruenta de las dictaduras en la región.

La utilización de la dictadura como aparato masacrador, secuestrador, torturador y desaparecedor fue además con dos intenciones bien marcadas: 1) había que borrar del mapa al enemigo internacional: el comunismo/socialismo. Los Estados Unidos no iban a tolerar otra Cuba en América Latina, por eso primero derrocan y asesinan a Salvador Allende en Chile, y después comienza el largo derrotero por los países restantes. 2) Imposición de un modelo económico neoliberal: La guerra fría estaba más caliente que nunca, y los Estados Unidos no darían un paso atrás en la confirmación de sus políticas imperialistas más crudas; esto se tradujo en la implementación de un modelo neoliberal para las economías del sur, quienes serían destinatarios de los efectos de la pobreza, violencia, inseguridad, censuras, monopolios mediáticos, corporaciones, empresas extranjeras, deuda externa, Bancos Centrales al servicio del poder exterior, etc, etc.

En Argentina, el neoliberalismo barre con todas las conquistas obreras que alcanzó el país a partir del primer gobierno peronista (1946-1952). El terrorismo de Estado -primero- y los noventas -después- fueron el apoyo a esas políticas dictadas y controladas bajo la tutela de Washington. Es por eso que hace falta -como dijo JP Feinmann hace unos días- "dejarse de joder y apoyar el proyecto", y hago extensivas estas palabras al gran momento latinoamericano que estamos viviendo, que estamos siendo protagonistas, jugandole una parada brava al FMI que arrasa con todo lo que ve en la vieja Europa. Faltan cosas, si. Se puede estar mejor, si. Pero para eso es necesario respaldar este momento, volver a los trabajos de bases, de organización popular, moverse, expresarse, combatir, dar pelea, permanecer inquebrantables y firmes a eso que queremos: la unión latinoamericana para consolidar un camino emancipador de justicia, soberanía económica y políticas de Estado inclusivas, para reforzar el espacio público.

martes, 23 de noviembre de 2010

La historia del Rockero y la Mujer de su Vida

(Por Nicolás Ferrera)

Siempre se habia negado a ser llamado rockero, en su vida pensó ser una estrella como las que aparecen en la Rolling Stone o demás productos desvirtuantes. Sabia muy bien que con el correr del tiempo, las cosas imprescindibles serian cada vez menos, sin embargo, mientras se hacia este planteamiento, estaba viviendo su mejor etapa musical. Todos los dias despertaba en una ciudad distinta, recibido por personas que lo apreciaban por su honestidad intelectual y su forma de ser; en sus momentos de reflexión, el rockero pensaba que toda esta gente que estaba junto a él era muy valiosa, porque habian cumplido las expectativas que todo artista anhela.

Sin embargo, el viajar constantemente habia empezado a cobrar en su vida algunos malestares, porque se sentia vacio, falto de inspiración para encarar distintos proyectos que se proponia. En una de esas giras, luego de una noche de mucho rock y excesos, decide irse una tarde a pasear por las calles de esa gran ciudad, estruendosa en cada esquina e infinita como el mismismo universo. El rockero sentia que el ruido de la potente urbe era una construcción adictiva que lo mantenía en pie para seguir cada noche sonando, para que en cada recital se viera lo mejor de él, pero tambien era un arma de doble filo, porque esa sociedad lo estaba privando de algo importante que no podia definir y mucho menos, sentir.

Fue así como llego a las afueras de aquella ciudad y se encontró con un paraiso delante de sus ojos: un rio cristalino cruzaba de punta a punta un pequeño puente casi invisible, esta imagen se perdia con la inmencidad del cielo y la claridad de las nubes. El paisaje que se le presentó a nuestro personaje fue indescriptible, tenia frente de su existencia una paleta de colores azulados que ni en sueños habia encontrado algo así. El pasto verde era extremadamente brillante, invitaban a recostarse en la grama y dejarse llevar. El rockero sabia muy bien que el tiempo lo apremiaba, asi que decidió guardar en su memoria todo esto y prometio volver muy pronto, ya que estaba fascinado.

Esa misma noche, su banda daba un recital en la gran ciudad; las luces de neón del cartel del bar eran impresionantes, el sonido del lugar era tremendo, se escuchaba hasta en el baño con la misma calidad de una primera fila. El desfile de fanáticos de la banda fue la procesión obligada antes del disfrute: treinta y cinco temas de propia autoria consolidaron un excelente show; quienes asistieron afirman que fue el mejor concierto que la banda habia hecho. Estaban en la cúspide de su carrera, los rumores de contratos discográficos eran latentes, en su camioneta había cuarenta mujeres por noche esperando ser la afortunada y terminar en la misma cama de sus ídolos.

Pero el rockero queria algo más, las luces de neón eran brillantes, pero no tanto como el cesped de aquel lugar que tuvo el placer de conocer, fue así cuando en su retina apareció como un flash la inmensidad de aquel paisaje azul que lo esperaba para reencontrarse nuevamente, con la diferencia que en esta oportunidad se trataba de la mejor noche de su vida profesional. En ese instante decidió escapar de esa nube de humo y escotes intimidantes para caminar y perderse en ese camino imaginario que habia trazado a la tarde.

Con mucha dedicación y cansancio, recordó cada paraje que lo llevó hasta esa maravilla natural, desolada, inmaculada, sin la intoxicación del ruido y la contaminación de la apabullante ciudad que se rendia ante sus pies. Esa noche el rockero estaba seguro de algo: de resignar toda la fama y el dinero que las multinacionales podían brindarle para encontar ese "algo importante" que la socidad le estaba negando. Al llegar al lugar, un ejercito de luciérnagas le dió la bienvenida, y entre todas hicieron un sendero para guiarlo en su búsqueda; el cesped estaba frió, el agua estaba resplandeciente, las estrellas parecian cristales, las flores despedian un aroma erotizante que podia triplicar el bombeo de sangre en cada una de sus venas.

El rockero habia dejado en esa caminata eterna cualquier etiqueta que esa masa adoctrinada habia depositado en él, sentia esto así porque sus hombros y su espalda parecian haber dejado de cargar con una mochila de quinientos kilos. De esta manera, el hombre le ganó al personaje: todo lo que necesitaba lo tenia frente a sus ojos. Todo era libertad en ese momento, y casi sin proponerselo, observó a lo lejos una silueta que se acercaba hacia la gran luminocidad que las luciérnagas habían creado. Todo lo que estaba era natural, nada era producto de la manipulación del hombre, naturaleza y humanidad encajaron perfectamente aquella noche.

La sombra parecia perderse a medida que se acercaba, hasta que las flores le avisaron al hombre que algo hermoso estaba llegando. Un perfume suave y femenino habia cercado el lugar, pero era un aroma que en las mujeres que ocupaban su cama durante las giras no se encontraba, una experiencia nueva en la vida del artista. Atonito, sus ojos estaban maravillados con lo que tenían enfrente: la mujer que jamás habia soñado estaba delante de él, esperando ser conquistada con la firmeza y caballerosidad de un hombre.

Él no creia en las historias de Romeo y Julieta, muchisimo menos en Adán y Eva, rock y religión no iban de la mano. Pero en ese instante se sintió más glorioso que cualquier ser vivo en el planeta, habia vuelto a ser hombre, a sentir, a ser libre, a ser lo que queria ser, habia encontrado un espacio ausente, y la mujer que tenia delante suyo habia hecho cobrar de sentido todo esto. Ambos se recostaron sobre el cesped, sin decir ni una palabra observaron el cielo cubierto de estrellas, nuestro amigo le señaló con su dedo uno de los tantos cristales luminosos de aquella inmensidad y se lo obsequió con un beso que hiso estremecer a la mujer; pero solo por un momento, porque el cumulo de pasiones se desató y no pudieron contenerse.

Ella creia haber encontrado todo lo que nunca habia imaginado, jamás pensó en estar con un rockero, pero esa noche, la etiqueta habia sido borrada para siempre. Los dos se inmortalizaron en ese beso marcado a fuego por sus labios, y cada uno vió en el otro la solución a sus vacios. La historia de dos corazones que laten juntos se iniciaba, y el hombre, nuestro amigo, el que horas antes habia sido aclamado, ahora tenia todas las respuestas a su soledad y lo que más añoraba en la vida, una mujer y compañera para darle sentido a su existencia.

sábado, 7 de agosto de 2010

Mejor me voy

(Por Nicolás Ferrera)

Camino entre las cuadras de la gran ciudad, no encuentro un lugar
que me brinde lo que necesito, un poco de alcohol estará bien.
La música será la excusa perfecta para despejar mi mente,
conectarme con la nada, escapar de este agujero negro.
Sin proponérmelo, te encuentras ahí, radiante y sensual,
mi cabeza explota, ya no puedo pensar en nada más.
Tus amigas son un obstáculo a mi proposito de hablarte,
solo puedo apreciarte desde esta mesa repleta de botellas.
Por semanas pensé que habias sido parte de mi,
que todo encajaba en su lugar cuando sonreias y tu cara maquillabas.
Parece ayer cuando me dijiste que este lugar no iba con tu forma de ser,
inmediatamente, aquella vez, sentí tus labios por primera vez.
Ahora es todo tan distinto, tan distante, demostraste ser un espejismo,
tus manos y tus ojos mintieron aquella noche, me dejaste ir con mi ilusión.
Planeando la manera de volver a tenerte, ensayando conversaciones
con mi ignorancia romántica y mi coraje implícito, cicatrices de noches sin dormir.
He estado pensando en todo, tu existencia derrumba ese castillo de naipes,
no puedo hacer nada contra vos, mejor dejar las cosas así.
Me acerco a la barra, pago mi deuda monetaria, no puedo hacer nada más que eso,
llevo mis manos a los ojos y los refriego, seco la transpiración de mi frente, mejor me voy.

jueves, 10 de junio de 2010

Dentro de la mente de un periodista

Por Nicolás Ferrera

Sin lugar a dudas, la práctica periodística es uno de los anhelos más grandes al que pueda aspirar un estudiante de alguna carrera de comunicación, ya que su preparación, a partir del ingreso al primer año de cualquier instituto, es un camino trazado para que la persona pueda contar con herramientas que le permitan llevar a cabo su labor de la mejor manera posible, siempre priorizando la ética y la búsqueda de información.

No obstante, el rol del periodista ha ido cambiando a lo largo del tiempo y de las líneas históricas, desde visiones clásicas, pasando por las contemporáneas y depositándonos en la etapa actual, en el seno de la “sociedad de la información”, modelo de sociedad entendida como receptáculo del efecto residual de la comunicación, de aquella comunicación privatizada, elaborada en las cerradas y tenebrosas corporaciones mediáticas, imperios comunicacionales que han impuesto un esquema desigual en el reparto de la información y han condicionado la libertad de expresión, estableciendo “la libertad de empresa” como una doctrina inquebrantable de la que no parece haber salida.

En contrapartida, los caminos alternativos en la comunicación siempre existieron y existirán en la medida que haya periodistas interesados en crearlos, arriesgando, buscando interiormente el equilibrio necesario para llevar a cabo una hermosa profesión, luchando contra las estructuras monopólicas con las armas más nobles que tenemos: la palabra, la información, la ética, y más importante aún, la dignidad.

El ejemplo de Rodolfo Walsh es un espejo constante, y su recuerdo sigue imborrable en cada texto, libro o artículo que escribió. Porque los periodistas también son eso, “letras que arman frases que dicen cosas”, y quedarán por siempre en el inconsciente colectivo de la sociedad. Walsh fue asesinado en Buenos Aires el 25 de marzo de 1977, por un grupo armado que se encargaba de desaparecer a todo aquel que pensara distinto a la dictadura del criminal Jorge Videla y su sequito de indeseables. 33 años después de su muerte, el rol de los medios de comunicación se encuentra en tela de juicio luego de mucho tiempo, donde el “status quo” informativo esta a punto de quebrarse. Bienvenido sea esa ruptura, bienvenida sea.

jueves, 6 de mayo de 2010

Facebook en español: un ejemplo del nuevo orden comunicacional

(Por Nicolás Ferrera)

Como se había mencionado en la introducción de este trabajo, el FB cuenta con una traducción al habla hispana y desde principios de 2008 se encuentra en el contexto de las sociedades latinas. La transcripción fue hecha por 1500 usuarios que formaron parte del proyecto de traslación del ingles al español en no más de cuatro semanas.

En una nota publicada en el blog “Argentina Experimental”, Martin Varsavsky brinda mas detallas sobre este proceso: “la traducción en sí fue hecha por un sistema de votaciones sobre la calidad de traducción desarrollado por Facebook que me pareció fantástico en el que muchos beta testers proponíamos opciones y los miembros de la comunidad de testers votaban las que le parecían mejor en castellano y estas quedaban como la traducción oficial”.

El hecho de la inserción del Facebook al castellano y sus diferencias con el Facebook norteamericano hace pensar en una nueva sociedad donde los medios adoptan la forma que los individuos deciden moldear para satisfacer las necesidades variadas y, por otro lado, para crear la interacción entre medio/persona, dejando atrás la relación persona/persona.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, confirmó que más del 60 por ciento de los usuarios viven fuera de los Estados Unidos, explicando la importancia que tiene la existencia del FB español. El joven empresario norteamericano de 29 años ha entrado en la historia del mundo cibernético al crear junto a sus compañeros de Harvard la red virtual más relevante de estos últimos tiempos.

La hegemonía cultural que producen las comunicaciones del imperio yanqui están produciendo un efecto contrario en los países de América Latina. La desmonopolización se esta consolidando en la mayoría de los pueblos y los aires de libertad vuelven a soplar en la Gran Nación Austral. El éxito de Facebook como empresa esta en la imposición comunicacional, irrumpiendo en la vida de las personas y transformando su visión del mundo, recortando las posibilidades de empresas nacionales que se derrumban junto a la economía del país.

Latinoamérica: destinatario de los efectos residuales de la globalización

(Por Nicolás Ferrera)

La versión hispana del Facebook es la consecuencia del acatamiento a la doctrina del “dios globalizador” que reside en todo el mundo pero que atiende en Estados Unidos, líder del avasallamiento comunicacional corporativo y capitalismo centralizador que se reproduce en todas las esferas de la posmoderna “aldea global” que acuñó Marshall McLuhan y que cobra sentido en nuestros días.

Pero la historia latinoamericana no siempre estuvo bajo el yugo norteamericano, al menos en la ideología libertaria y revolucionaria de aquellos que impregnaron estas tierras con una mirada netamente autóctona e independiente para formar ejércitos de intelectuales que expresaron el sentir de la Gran Nación Latinoamericana.

Mario Casalla es un ejemplo de los pensadores que tienen una visión latinoamericanista libertaria, y en su libro “Identidad, culturas, ciencia y tecnología” hace una distinción importante para comprender el poderío norteamericano encumbrado en la globalización sobre los países del sur de América: sometidos al nuevo dogma del capitalismo “modernización y progreso”.

La modernización, tras la frustrada liberación latinoamericana y los golpes de estados en los 70 que configuraron el mapa reaccionario de Estados Unidos en la región con la posterior llegada de la ola privatizadora de los noventas, se ha transformado en un eslogan y un modelo para “salir del atraso”. Lamentablemente, muy lejos de ser así, esta premisa se ha vuelto en contra del progreso de nuestros pueblos, profundizando aún más las diferencias sociales como una daga que se clava en el pecho de la libertad.

Casalla es determinante: “La modernización se transformo, de a poco, en el instrumento y en el objetivo. (…) Cambiar dejo de ser algo que pasaba por la “revolución” o la “rebelión”, o por su equivalente histórico en el Tercer Mundo: la “liberación”. Cambiar ahora es “modernizarse”. Las comunicaciones en latinoamérica están sufriendo un proceso de descentralización, donde grandes grupos económicos poseen el espectro comunicacional de un país y hacen negocios con ellos. Es por eso que la lucha recién empieza.

Esa lucha debe darse en el seno de un proyecto nacional, entendiendo que nuestras necesidades y proyecciones futuras difieren de las planificadas por Estados Unidos y la gran comunidad global; “diferentes son las causas de nuestro atraso y diferentes los caminos de nuestro progreso”, asegura Mario Casalla con total razón y lucidez. De lo que se trata ahora es de emprender nuestro propio camino, librar nuestras propias batallas en nombre de lo que realmente necesitamos: un proyecto unificador en América Latina, lejos de la segmentación a la que nos induce el armamento tecnológico.

Los países de la extensa América Latina están frente a una oportunidad histórica como nunca antes. La entrada a los 200 años como Gran Nación libre no deben ser en vano, y es una excelente oportunidad para pensar y delinear un trabajo conjunto entre pueblos para elaborar un proyecto de comunicaciones autóctonas, realmente independiente, resaltando la cultura que durante siglos dieron forma al paraíso latino, que supo restablecerse una y otra vez al infierno que Washington tejía desde las sombras y, en suma, para dejar de absorber los efectos residuales del imperio.

Un proyecto común autóctono en el sube y baja de la injusticia

(Por Nicolás Ferrera)

Sin embargo, elaborar y consolidar un propósito solido que defienda nuestras raíces en la región siempre ha sido una piedra en el camino. Las dictaduras, sustentadas con los medios de comunicación y con el visto bueno de Estados Unidos, han derrumbado todo sueño de libertad y prosperidad nacional durante la mitad del siglo XX; por eso, el momento que vivimos es histórico, porque se cuenta con gobiernos latinoamericanos que buscan el progreso de sus pueblos en lo autóctono.

¿Qué es lo que debe tenerse en cuenta para no volver a tropezar con la misma piedra una y otra vez?. La respuesta que cae de madura es la conciencia: entender que en las sociedades post industriales el reparto de la tecnología, las comunicaciones y todo el progreso que estas generan son de manera dispar. Como se explica en el texto anterior, somos destinatarios del efecto residual de la globalización.

Lo que debe tenerse en cuenta entonces es que los elementos de la doctrina “modernización y progreso” establecen disparidades en la esfera económica/social. Mario Casalla enumera alguna de ellas: unificación espacio/temporal del planeta, cambios sustanciales en las relaciones productivas y laborales, alteración continua de usos y costumbres sociales y personales, nuevo orden económico y político internacional, todas en pos del beneficio imperialista. En nuestra región, el Doctor en Filosofía traduce estas diferencias como debilitamiento de los espacios y culturas nacionales, creciente angustia social e individual ante lo acelerado del cambio, aparición de nuevas clases sociales y mayores distanciamientos entre las existentes, devastación ecológica y nuevas carencias en áreas de insumos denominados críticos.

Reconociendo nuestras fallas del pasado y pensando en el futuro, el primer paso del proyecto nacional está dado, lo siguiente es elaborar pautas conjuntas con la sociedad, quienes serán los destinatarios de las nuevas políticas comunicacionales. Casalla sentencia que “en un proyecto nacional se conjugan (…) tres cosas: lo que esa dirigencia formula; aquello que el pueblo vividamente desea y lo que es posible realizar”.

Como en la fabula del banquete tecnológico universal, Latinoamérica parece ser el “convidado de piedra” a la gran fiesta del progreso, la modernización y el avance tecnológico que nos muestra la “ciudad global”, anfitriona de la distancia entre el primer y el tercer mundo. Sin embargo, es un detonante más para generar movidas locales que apunten a la liberación de la comunicación, y el proceso de sanciones de leyes de medios que descentralizan los monopolios en la región es un buen síntoma de cambio y endereza el barco hacia un mismo lugar: un proyecto nacional.

Latinoamérica tiene un futuro lleno de desafíos de independencia en todos los ámbitos, pero si de comunicación se trata, los primeros pasos están dados. Las variadas formas de la cultura latinoamericana son como ese arcoiris que decora el horizonte, con distintos colores que al juntarse cobran identidad y se alimentan uno de otros para consolidar una idea común, muy lejos de aquel sol que brilla hegemonicamente en el cielo, como Estados Unidos lo hace desde el norte.

Globalización o populismo: El dilema de América Latina

(Por Nicolás Ferrera)

Desde hace tiempo que Latinoamérica está inmersa en un proceso de retomar sus raíces, que ha sido bautizado como “populismo”. De esta manera, los gobiernos de Hugo Chavez en Venezuela, Cristina Kirchner en Argentina, Lula Da Silva en Brasil y Evo Morales en Bolivia son reconocidos como populistas, en comparación con aquellos estados de la Latinoamérica de posguerra, donde el estado tenia plena intervención en la economía, retomando las políticas nacionales y brindándole al pueblo un bienestar social.

Como se mencionó antes, estos países “populistas” han realizado reformas revolucionarias que modificaron el mapa de medios y de la concentración monopólica. Esto fue posible gracias a un estudio del campo de las comunicaciones en cada país, donde la libertad de empresa estaba delante de la libertad de prensa, y la comunicación es tenida en cuenta como un producto más.

Para consolidar el sueño de una América libre, es oportuno aunar en un mismo camino la economía y la comunicación; la premisa es encontrar la independencia en estas dos esferas que se encuentran minadas por empresas que tienen su dominio desde el inicio del neoliberalismo en la región. Sin embargo, no es lo único a tener en cuenta: los investigadores británicos Kevin Robins y James Cornford sostienen que hay una simbiosis entre economía (producción, distribución y consumo) y cuestiones culturales (significados, identidades y estilos de vida).

El mundo en el que vivimos está sesgado por la globalización y las alternativas que surgen para mostrar una nueva forma de pensar la realidad. Estas ultimas tienen su fundamento en el sueño de Adorno y Horkheimer, proponer una cultura alternativa con epicentro en cada realidad distinta, sin un patrón que seguir. Las formas alternativas de comunicación están pensadas para contraponerse al poderío de empresas multinacionales y los monopolios informativos que estas generan.

La glocalización es esa mirada alternativa que puede encontrar América Latina, ver el mundo con sus propios ojos, con sus propias propuestas, produciendo un esquema comunicacional donde las culturas autóctonas tengan preponderancia, donde los demás tengan un espejo para imitar, sin imposición ni autoritarismo, sino enseñando el camino a aquellos que quieran fortalecer sus gobiernos y sus comunicaciones, para empezar a pensar en un continente libre y parecido al que nuestros pueblos originarios y héroes de la patria se propusieron doscientos años atrás.

Manifestación a favor de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

(Por Nicolás Ferrera)

Sostengo que la ley de medios sancionada el 10 de octubre de 2009 es lo mejor que nos pudo pasar en democracia. Tirar abajo la vieja "ley" de la dictadura (decreto mejor dicho), pone a nuestro país en el plano de un cambio de proceso, de traspaso entre la propiedad de los medios de comunicación en manos privadas a la apertura del espectro y la inserción en ellas de asociaciones y agrupaciones no gubernamentales o de afiliaciones políticas excluidas por el imperio comunicacional imperante.

De esta manera, desde este humilde blog y con la firmeza de haber apoyado esta ley desde que tome contacto con ella, manifiesto mi apoyo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, para que otras voces puedan conocerse y que tengamos libertad en la elección al informarnos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

La Sociedad de Mont Pélerin rosarina

(Por Nicolás Ferrera)

El trabajo de Perry Anderson cobra notable actualidad porque hace un recuento histórico del neoliberalismo, modelo económico e ideológico que surgió en plena Guerra Fría en Europa y América del Norte, donde predominaba el capitalismo. El primer planteamiento del sistema neoliberal fue estructurado por Friedrich Hayek, en su escrito “Camino de Servidumbre”,lo que se constituyo en la biblia de los preceptos del modelo que sustituiría al Estado de Bienestar.

En 1947 Hayek convocó a pensadores de ideología similar, promotores del fin de la intervención estatal, y configuraron la Sociedad de Mont Pélerin, lo que Anderson define como “una suerte de franco-masonería neoliberal, altamente dedicada y organizada, con reuniones internacionales cada dos años”; el objetivo era claro: la lucha contra el keynesianismo y el solidarismo, y congeñar un capitalismo mucho más duro para el futuro.

La hora que Hayek había esperado durante tanto tiempo había llegado; en 1973, cuando entra en crisis el viejo Estado de Bienestar, el momento de imponer las políticas neoliberales se abrieron paso en toda Europa y Estados Unidos.

Pero antes de seguir expandiéndonos sobre las desigualdades y monopolios que genera el neoliberalismo (prueba cabal en América Latina y África), hay que destacar que actualmente existe un grupo que opera de la misma forma que la Sociedad de Mont Pélerin, y es la Fundación Libertad.

En América Latina, el presidente de la fundación es Mario Vargas Llosa, y en Rosario es Gerardo Bongiovanni el alto mando de la misma desde su nacimiento en 1999. Desde entonces, esta institución de corte neoliberal, encumbrada bajo los preceptos de Adam Smith, viene dictando pautas económicas, políticas, sociales y culturales en la ciudad.

Desde sus inicios, la edición de libros y las conferencias internacionales han sido los caballitos de batalla de esta fundación para divulgar sus ideas en pleno proceso de privatizaciones y desguace del estado, y conviviendo con el modelo que proponía el socialismo de Hermes Binner. A partir de ahí, el rol que ocupó la institución fue “bajar linea” por los medios de comunicación y entre otras cosas, hacer un trabajo parecido al de corredores de bolsas: especular con la economía y crear un ambiente bursatil-comercial de control del dinero por parte de las empresas, para repercutir en los sectores políticos, sociales y culturales.

De esta forma, la Fundación Libertad se transformó en el núcleo reaccionario del neoliberalismo en Rosario, aceptado por el modelo socialista de turno, promulgado y defendido a ultranza por personajes de la derecha como Jose María Aznar, Mauricio Macri, Paricia Bullrich, Mariano Grondona, Carlos Melconian, Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.

Para finalizar, dicen que una imagen vale más que mil palabras:




Grecia y Argentina: una mirada en el tiempo

(Por Nicolás Ferrera)

Vaya paradoja en Grecia, en el sentido de decir que el mundo a veces nos sorprende cuando en realidad no tiene porque hacerlo. No tendría que agarrarnos un frió tenebroso en la espalda que baja lentamente por la médula del sentido común de cada uno, sentido común que, en este caso, está escondido en algún lugar de nuestra memoria a corto plazo. Por que digo esto sin contextualizar (primer error), y la razon es que todos sabemos que pasa en Grecia, hayamos leído las noticias o no, hayamos visto las imágenes o no, todos sabemos que pasa en Grecia.

La pregunta es, entonces, ¿por qué lo sabemos?; la respuesta no voy a darla ahora, voy a proponer que la encontremos entre todos. Antes que nada, para contextualizar y ayudar a poder comprender mejor que es lo que sucede en el país helénico, quiero compartir con ustedes un texto que escribí a fines del año pasado sobre Grecia y el estallido social que se desató fuertemente en 2008, año de crisis mundial.

Exarhia y el levantamiento contra la democracia corrupta.

El texto de Castoriadis es un largo trabajo que por momentos confunde, pero nunca se aleja del objeto del escrito, que es la crisis que actualmente está atravesando el movimiento democrático. Desde los más remotos tiempos de las polis y las asambleas en las plazas griegas, en aquel país sureste del continente europeo se ha profundizado en estos últimos años la corrupción en el gobierno, con Costas Caramanlis (Primer Ministro) a la cabeza.

En unos de los pasajes del texto, el autor escribe: “en estas sociedades, el cierre del sentido se rompe, o por lo menos tiende a romperse. Esa ruptura (…) implica el rechazo de una fuente de sentido diferente a la actividad viva de los seres humanos. Implica, por lo tanto, la repulsa a toda “autoridad” que no rinda cuenta y razón, y que no justifique la validez del derecho de sus enunciados”. A partir de aquí surge la raíz de los acontecimientos en una sociedad griega que está desconforme con su clase política.

El sábado 6 de diciembre de 2008, estudiantes y grupos de liberación encabezaron una revuelta en Exarhia, un barrio de Atenas, manifestándose en contra del gobierno y sus políticas conservadoras, dejando desempleados y pobreza como nunca antes se hubiera imaginado. Además, este descontento social surge por la muerte de un joven de 15 años, que en una de las revueltas recibió un balazo por parte de los grupos antidisturbios y falleció en el acto.

En Grecia se está siendo testigo de un quiebre entre lo que es el histórico campo social, (regido bajo patrones parecidos a una monarquía más que una democracia), y un nuevo imaginario colectivo que esta siendo cimentado bajo una juventud descontenta con el poder político. Es claro que en Exarhia y en varios puntos del país helénico han dejado de producirse individuos sociales conformes a ella ya que, como aseguran varios especialistas, la estructura del sistema político e institucional en Grecia pertenece al siglo pasado.

Este atraso del sistema democrático en las tierras que lo vio nacer, crecer y desarrollarse como un espejo de justicia, parece recobrar un nuevo significado, y es la mismísima Grecia con sus hijos decepcionados por la realidad que les toca vivir quienes deben dar un giro al engranaje de la democracia, que ha perdido el hilo conductor de su historia por culpa de sus propios operadores: los políticos.

El texto detonante para mi análisis fue “la Democracia como procedimiento y régimen”, de Cornelius Castoriadis. En esa nota, escrita a fines del 2009, hay un recuento hasta ese momento de lo acontecido en Grecia durante el periodo de la muerte del estudiante hasta el descontento del pueblo griego con la dirección neoliberal que tomaba su propio gobierno, hundiendolos en una pobreza y desempleo como nunca antes vistos en aquel país, o al menos, como nunca antes se habia sentido tanta disconformidad en una nación del continente europeo.

Retomando la pregunta inicial “¿por qué lo sabemos?”, creo que es justo decir porque, perteneciendo a un país que ha estado bajo los escombros del mercado mundial, aplastado por los titanes de Washington y sus políticas de atraso, sometimiento y dependencia en todos las esferas: sabemos lo que pasa en Grecia porque lo vivimos en carne propia; sabemos lo que es salir a manifestarse y que la policia arriba de los caballos y con sus armas (imagen que se entremezcla con la época de la conquista europea, otra paradoja más y van...); sabemos lo que es el desempleo en pos de la ganancia del mercado, en beneficio de las multinacionales, a favor de la privatización, a favor del desguace del Estado, de la perdida en lo público, de perder el espacio de lucha, de torcer el brazo ante el más poderoso porque las armas con las que lucha uno y otro son desiguales.

Grecia parecía encaminarse a este principio o final, no se como llamarlo, pero de algo puedo estar seguro y es que el mundo no nos agarra de sorpresa, nos muestra en otros lugares, en otras superficies, en otras personas, en otras sociedades, lo que ya vivimos o estaremos por vivir. El ejemplo griego es el detonante que en Argentina sucedió algo similar en 2001, tras años de neoliberalismo impuesto en primer lugar por la dictadura y luego por el menemato, donde todo se incendiaba y ardia, mientras desde Washington alimentaban la hoguera, saqueando lo público, lo estatal, lo nuestro. Tenemos mucho que aprender de Grecia como parametro de una realidad vivida, y entender a la distancia temporo espacial que la única manera que esto no se repita es con politicas de estado fuertes.

martes, 13 de abril de 2010

Para No Rendirnos Nunca

Por Nicolás Ferrera

Escribir es un arte liberador, reveladora en ciertos sentidos porque nos permite tomar contacto con lo que pensamos o sentimos, y que mejor que tomar conciencia de la existencia de ese correlato entre idea y acción, entre teoría y práctica. Todos aquellos que entiendan este planteamiento, sabrán a que me refiero cuando hablo de “no se puede cambiar”, “eso es así”, “dejate de joder con eso”, “siempre lo mismo vos”, y el certero: “no cambias más”. Estas expresiones son tan constantes entre la sociedad, y lo más preocupante, entre la juventud.

¿Pero qué es lo realmente importante en este escrito?, probablemente eso no se sepa hasta el fin del mismo, sin embargo por el momento, me pregunto: ¿Por qué me pongo en una posición de moralista al decir que estas expresiones son constantes entre la juventud y qué es lo más preocupante?, ¿por qué en lineas anteriores me adjudico ser la voz cantante de una juventud a la que se le hacen miles de cuestionamientos por defender una idea, si después voy a ponerme el traje de la moral y las buenas costumbres?. La tranquilidad empieza a ganar fuerza en mi interior, y la respuesta cae como pinceladas: hay una juventud afuera que plantea alternativas con los medios que cuenta, sean pocos o muchos, sin embargo, ponen el pecho cuando hay que ponerlo, contra el silencio cómplice y la indiferencia constante que se naturaliza en las grandes ciudades pos modernas como la nuestra.

Sin embargo, ¿por qué aparecen estos contrastes?. Acá surge la palabra que hace la diferencia en los discursos de las sociedades contemporáneas, que viven los flashes de una vida que “pudo haber sido”, cargando con las frustraciones propias de aquellos que no hacen más que cargarnos de cuestionamientos como si fueran bombas, y es la NATURALIZACIÓN. Una palabra que permanece escondida en frases, actitudes, ideologías, centros de poder, etc, etc. Ahora bien, la naturalización de una cosa es en sí eso y mucho más: cosificar una lucha, una idea, una representación, una sociedad, un mundo, preguntas, cuestionamientos, y lo más preocupante (una vez más), naturalizar a la juventud es penoso.

La naturaleza de las cosas ha sido la contracara del sueño de la juventud, de los idealistas supremos. La naturalización, aceptar algo en sí, como se nos presenta, sin hacernos preguntas para descubrir si encajamos en esa idea, configura una vidriera maniqueista de lo que somos, debemos ser y como debemos actuar. Atarse a un parámetro de normalidad esta bueno para los moralistas y “gárgolas del status quo”, pero no para los idealistas, para los que plantean que otra alternativa es posible en el seno de lo naturalizado imposible.

Entonces, si enfocamos nuestra visión en cambiar a la sociedad, no debemos olvidar que el primer eslabón es descubrir la naturalización de las cosas, para saber donde nos quieren tener parados y construir el camino alternativo en ese espacio estático, por la gran cualidad de ser jóvenes: la de no estar destinados a nada y cambiar ese destino una y otra vez, amoldándolo a nuestra visión y compartirla con los demás; enseñando el camino a aquellos que se encuentren perdidos y no sepan como comenzar nuevamente sin ser excluidos; abriendo nuestras oportunidades a aquellos que han dejado en el rincón del olvido la actitud más prioritaria y noble con la que podamos contar en la vida: la juventud.

Antología Vol. I: Zapatillas de lona

Por Nicolás Ferrera

Cuantas cosas especiales encierran las zapatillas de lona. Estuvieron desde el inicio de la vida de los calzados, estoy seguro que personajes importantes de la historia mundial las usaron.

El Che Guevara tenia varios pares, y obviamente, eran rojas y solo las usaba en el pie izquierdo. Maradona las uso en su infancia y adolescencia, donde en cada placita deslumbraba a conocidos y extraños con su habilidad imposible de igualar.

Las zapas de lona son mucho más cómodas que otras zapas. Son muchisimo más baratas y más lindas, alegres, y se pueden usar con todo. Todo aquel que utilice zapatillas de lona, obtendra magicamente todas esas cualidades y una última cualidad, la más importante: la humildad.

En este momento, mientras escribo esta historia, estoy usando un hermoso par de zapatillas New Port talle 40 en azul, como las pido siempre en la zapateria.
Las zapatillas de lona son, como lo ven, mucho más especiales que cualquier otra zapatilla, son el mejor amigo del pie.

lunes, 7 de diciembre de 2009

BRILLANTE

Simplemente Eduardo Galeano...disfruten